lunes, 19 de marzo de 2012

El Sueño y la torre de Babel

Génesis 11:1-9:

Todo el mundo era de un mismo lenguaje e idénticas palabras. Al desplazarse la humanidad desde oriente, hallaron una vega en el país de Seenar y allí se establecieron. Entonces se dijeron el uno al otro: "Vamos a fabricar ladrillos y a cocerlos al fuego". Así el ladrillo les servía de piedra y el betún de argamasa. Después dijeron: "Vamos a edificarnos una ciudad y una torre con la cúspide en el cielo, y hagámonos famosos, por si nos desperdigamos por toda la faz de la tierra". Bajó Yahvé a ver la ciudad y la torre que habían edificado los humanos, y pensó Yahvé: "Todos son un solo pueblo con un mismo lenguaje, y éste es el comienzo de su obra. Ahora nada de cuanto se propongan les será imposible. Bajemos, pues, y, una vez allí, confundamos su lenguaje, de modo que no se entiendan entre sí". Y desde aquel punto los desperdigó Yahvé por toda la faz de la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí embrolló Yahvé el lenguaje de todo el mundo, y desde allí los desperdigó Yahvé por toda la faz de la tierra. (Biblia de Jerusalén. Bilbao Desclée de Brouwer, 1998)

En ese entonces se hablaba un solo idioma en toda la tierra. Al emigrar al oriente, la gente encontró una llanura en la región de Sinar, y allí se asentaron. Un día se dijeron unos a otros: "Vamos a hacer ladrillos, y a cocerlos al fuego". Fue así como usaron en vez de piedras, y asfalto en vez de mezcla. Luego dijeron: "Construyamos una ciudad con una torre que llegue hasta el cielo. De ese modo nos haremos famosos y evitaremos ser dispersados por toda la tierra". Pero el Señor bajó para observar la ciudad y la torre que los hombres estaban construyendo, y se dijo: "Todos forman un solo pueblo y hablan un solo idioma; éste es sólo el comienzo de sus obras, y todo lo que se propongan lo podrán lograr. Será mejor que bajemos a confundir su idioma para que ya no entiendan entre ellos mismos". De esta manera el Señor los dispersó desde allí por toda la tierra, y por lo tanto dejaron de construir la ciudad. Por eso la ciudad se llamó Babel, porque fue allí donde el Señor confundió el idioma de toda la gente de la tierra, y de donde los dispersó por todo el mundo. (Nueva Versión Internacional. Colorado: Bíblica, 1999)

Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. Aconteció que cuando salieron de oriente hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí. Un día se dijeron unos a otros: "Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego". Así el ladrillo les sirvió en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla. Después dijeron: "Vamos, edifiquémos una ciudad y una torre cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéramos esparcidos sobre la faz de toda la tierra". Jehová descendió para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: "El pueblo es uno, y todos tienen un solo lenguaje; han comenzado la obra y nada los hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero". Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por eso se la llamó Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra. (Reina Valera 1995. Madrid: Sociedad Bíblica de España, 2009)

And the whole earth was of one language, and of one speeche. And it came to pass, as they journeyed from the east, that they found a plain in the land of Shi'-nar; and they dwelt there. And they said one to another, Go to, let us make brick, and burn them throughly. And they had brick brick for stone, and slime had they for morter. And they said, Go to, let us build us a city and a tower, whose top may reach unto heaven; and let us make us a name, lest we be scattered abroad upon the face of the whole earth. And the Lord came down to see the city and the tower, which the children of man builded. And the Lord saith, Behold, the people is one, and they have all one language; and this they begin to do; and now nothing will be restraindes from them, which they have imagined to do. Go to, les us go down, and there confound their language, that they may not understand one another's speech. So the Lord scattered them abroad from thence upon the face of all earth: and they left off to build the city. Therefore is the name of it called Babel; because the Lord did there confound the language of all earth: and from thence did the Lord scatter them abroad upon the face of all the earth. (Old King James Version. s. l.: The Gideons, s. f.)

Erat autem terra labii unius, et sermonen eorumdem. Cumque profiscerentur de oriente, invenerunt campum in terra Sennaar, et habitaverunt in eo. Dixitque alter ad proximum suum: Venite, faciamus lateres, et coquamus eos igni. Habueruntque lateres pro saxis, et bitumen pro caemento; et dixerunt: Venite, faciamus nobis civitatem et turrim, cuius culmen pertingat ad caelum et celebremus nomen nostrum antequam dividamur in universas terras. Descendit autem Dominus ut videret civitatem et turrim, quam aedificabat filii Adam, et dixit: Ecce, unus est populus, et unum labium omnibus: coeperuntque hoc facere, nec desistent a cogitationibus suis, donec eas opere compleant. Venite igitur, descendamus, et confundamus ibi linguam eorum, ut non audiat unisquisque vocem proximi sui. Atque ita divisit eos Dominus ex illo loco in universas terras, et cessaverunt aedificare civitatem. Et idcirco vocatum est nomen eius Babel, quia ibi confusum est labium universae terrae: et inde dispersit eos Dominus super faciem cunctarum regionum. (Vulgata Clementina, ed. de Alberto Colunga y Laurencio Turrado. Madrid: BAC, 1946)

Dadas todas estas versiones, desde donde yo lo veo hay dos motivos: la unidad de lengua y su subsiguiente confusión y la dispersión de los hombres sobre la tierra. Me parece curioso que el narrador no hace un comentario de tipo ético o moral alrededor de la construcción de los hombres, sino que se limita a narrar los hechos. Por otra parte esta construcción no se reduce sólo a la torre, sino que abarca también la ciudad, como queda expresado en la aparición repetida del lexema ciudad y torre en todas las versiones. 

Asimismo, la decisión de construir la torre y la ciudad no se debe a un acto de soberbia de querer igualarse con Dios por medio de una construcción que llegue hasta el cielo, sino a la voluntad de los constructores de crearse un nombre, hacerse famosos, por medio de un monumento tan grande que destacaría para siempre en la memoria de los hombres. Éste es, pues, su objetivo al construir la ciudad y la torre: preservar su fama, dejar un testimonio de aquí estuvimos. En este sentido, las traducciones difieren respecto a la dispersión, ya que algunas dan por hecho inevitable el esparcimiento de los hombres por sobre la tierra, y así la ciudad y la torre se convierten en testimonios, mientras que otras expresan que estas construcciones son para evitar tal esparcimiento. Como sea, creo que queda muy claro que el deseo de fama es lo que los mueve (si ese deseo puede ser interpretado como soberbia, es otra cosa).


Por otra parte, Dios tampoco refiere la soberbia, sino que observa lo poderosos que se han vuelto debido a la unidad de su lenguaje, y en razón de ello decide debilitarlos confundiendo su lengua. De modo que tengan que esparcirse sobre el mundo, como había mandado a Noé en Génesis 9:1; la aglomeración de toda la población en un solo punto representaba pues un desafío a la voluntad divina, por ello era necesario su esparcimiento.


Creo que, dados estos puntos, la explicación que ofrecían es sostenible dentro del texto, si bien no puede excluir la otra: que la confusión de lenguas fue un castigo debido a la soberbia de los hombres que construyeron la ciudad y la torre en su deseo de cobrar fama, interpretación tradicional que es la que sor Juana conocía y sostenía, y que podemos ver en este fragmento:

y aun aquella blasfema altiva torre
de quien hoy dolorosas son señales
--no en piedras, sino en lenguas desiguales, 
porque voraz el tiempo no las borre--
los idiomas diversos que escasean
el socïable trato de las gentes
(haciendo que parezcan diferentes
los que unos hizo la Naturaleza, 
de la lengua por sólo la extrañeza)
Primero sueño, vv. 414-422

Sor Juana llama claramente a la torre blasfema y altiva, con lo que la está calificando de acuerdo a unos parámetros: blasfema porque ofende a la divinidad y altiva porque corresponde al pecado de soberbia de sus constructores. En este sentido, sor Juana se inserta dentro de la interpretación exegética tradicional. Lo curioso es que sor Juana señala que esta confusión de lenguas, además de ser un castigo por la soberbia de los constructores de la torre, es ominosa porque no permite el trato entre las personas, la diversidad del lenguaje acarrea imposibilidades sociales para el mutuo entendimiento humano, además de que se establece como una división entre las personas que nacieron completamente iguales: la lengua hace parecer diferentes a los seres humanos que en el fondo son iguales. Tal efecto es condenado por sor Juana. 


Aclarador respecto a este pasaje puede resultar este otro de sor Juana, incluido en El divino Narciso:

Pero apenas respiró

del daño, cuando soberbia, 
y creyendo su ignorancia
que era accesible la esfera
a corporales fatigas 
y a materiales tareas, 
altiva torre fabrica, 
pudiendo labrar más cuerda
inmateriales escalas
hechas de su penitencia.
A cuya loca ambición, 
en proporcionada pena, 
correspondió en divisiones
la confusión de las lenguas; 
que es justo castigo
al que necio piensa 
que lo entiende todo,
que ninguno lo entienda. (vv. 487-506)

Aquí cambia ligeramente el sentido que sor Juana le da al pasaje, queda algo más claro la soberbia, ya que no sólo califica a la torre de altiva, sino que expresa explícitamente la soberbia de sus constructores. Asimismo, no hay lamento por la dificultad de entendimiento entre los seres humanos, sino se le considera un justo castigo para el que cree que lo entiende todo.

David Galicia Lechuga


Ilustración del libro de A. Kircher, Turris Babel.