Les comparto los textos que en los últimos días han intercambiado nuestro compañero, David Galicia, y nuestra profesora, Ana Castaño. Como verán, la polémica sobre el sentido preciso de la palabra "pías" en esos versos de la primera Soledad comentados en clase continuó fuera de las aulas; es algo que suele ocurrir. Revisen los textos de la polémica, sopesen los argumentos, decidan ustedes mismos su lectura y, sobre todo, presten atención a lo útiles que pueden ser las concordancias al momento de dilucidar pasajes oscuros de la poesía de los Siglos de Oro.
1. Texto enviado por David Galicia a la dra. Ana Castaño el jueves 20 de septiembre.
Hola, querida Ana, sobre el pasaje que discutíamos ayer, copio los primeros 50 ejemplos del CORDE de "pia" como singular (he quitado 3 ejemplos donde venía la palabra inserta en una oración latina) y como plural. Para mí es bastante claro que el significado más común en los siglos de oro es el adjetivo de esta palabra, y no el sustantivo. Por otra parte, el segundo significado de "pio" que registra Autoridades es de algo religioso (que no copio porque la página se cayó en este momento), y sólo el tercero como algo "misericordioso".
No me ha dado tiempo de revisar el Vocabulario de Góngora de Alemany y Selfa, pero creo que el resultado de la búsqueda será muy similar al que arroja el CORDE.
Por ello, pienso que mi lectura es más simple y más esperable, ya que el orden común en una oración española sería artículo sustantivo adjetivo = las volantes pías; a esto se suma que a mi parecer el significado adjetivo de "pías" sería más común. Pero creo una mejor lectura filológica la que ofrece Jammes precisamente por ser menos esperada, puesto que se toma un significado no tan común de "pías", el orden de las palabras es menos esperado, y además ofrece una metáfora y una imagen. Creo que por ello es dificilior, y lo que deberíamos esperar del estilo barroco de Góngora, que ofrece lo menos esperado. Es, a todas luces, una interpretación más elegante que la mía.
[Copio a continuación algunas de las concordancias presentadas por David, extraídas de CORDE. A mi ver, tienen el inconveniente de aparecer siempre en construcciones bastante fosilizadas como "obra pía". La aplicación de "pía" a otro sustantivo diferente de "obra" como "volantes", al parecer, era bastante infrecuente.]
26 dicho señor pesquisidor, porque era para cosa tan pia. Sobre la custodia de San Salvador.
27 usieron para la nuestra camara nin para otra obra pia sin que primero las partes sean oidas e sentençia
28 las otras que se aplicaran alguna obra publica o pia gaste el dicho escrivano del conçejo por mandado
29 todas las vezes que en ellos hizieren alguna obra pia, ganen 25 días de perdon.
30 os quiero se funde, y desde luego fundo, vna obra pia cuyos administradores han de ser los Patronos que
31 Bolero mi primo no ha de tener accion a esta obra pia otra qualquiera persona a titulo de que es parien
32 s, buelva esta porcion al caudal de la dicha obra pia. Quiero que a Doña Theresa Sarmiento hija legitim
33 despues de ellos bueluan al caudal de dicha obra pia. Y porque el Señor Don Joseph Perez de Soto mi ma
2. Respuesta de la dra. Ana Castaño
Querido David: Celebro que una vez más te tomes el tiempo para enriquecer, fuera de clase, los temas discutidos dentro. Gracias por eso y por toda la información. Cierto; es abrumadora la mayoría de concordancias para pía como adjetivo (‘piadosa’) en relación con las de pía como sustantivo (‘caballo o yegua de pelo moteado’). En ese punto tuviste toda la razón cuando en clase al sostener que el uso adjetivo era más frecuente en el Siglo de Oro. Los datos que nos da el CORDE son claramente significativos—aunque no definitivos-- de la frecuencia de uso (no definitivos porque el CORDE solo da cuenta de la lengua literaria, dejando necesariamente fuera los registros más orales y coloquiales). Sin embargo, sigo pensando que la interpretación del pasaje que hace Jammes, (por cierto la misma que la de Dámaso Alonso), y que es también la del resto de la clase, no solo es la mejor y la más elegante –como ya admites tú mismo--, sino la más sencilla y también la más “esperada”, y me atrevo a decir que la correcta, por las siguientes razones:
1. Creo que, claramente, en “las volantes pías” volantes tiene valor de adjetivo y pías de sustantivo (volantes pías = caballos o yeguas que vuelan), es decir, aquí lo que tenemos es: artículo+ adjetivo(volantes)+sustantivo(pías) y no, como tú dices, artículo+sustantivo(volantes)+adjetivo(pías).
2. Es cierto, como dices, que “el orden común en una oración española sería artículo sustantivo adjetivo”, pero sabemos bien que la anteposición del adjetivo es prácticamente normal en poesía: no podemos contar con ese “orden común” cuando se trata de la lengua poética (ya no digamos de la lengua poética de Góngora que, como tú bien dices, ofrece lo menos esperado). Querer encontrar a fuerzas ese “orden común” (sujeto-verbo-predicado; adjetivo-sustantivo-adjetivo) en los versos gongorinos no hace a la lectura “simple” ni “esperable”, la hace, en todo caso, rígida, mal informada. En las concordancias de pongo al final hay suficientes ejemplos del adjetivo volantes antepuesto al sustantivo incluso en prosa.
3. Lo que resulta francamente raro (y por ello menos “esperado”) y difícil de tu lectura es atribuirle a volantes el valor de sustantivo femenino (¿hembras que vuelan?). Además de no aparecer con ese valor y esa acepción en ningún diccionario de nuestra lengua ni en el CORDE (en femenino, volantes siempre ha tenido valor adjetivo), ese uso plantearía el problema del género (las volantes pías): las aves que tiran del carro de Juno son pavones, o pavorreales (masculino), ¿por qué las habría de convertir Góngora en pavas?
4. Por esa razón creo que tu lectura es más difícil o, mejor, más innecesariamente tortuosa, menos natural. Encuentro otros problemas: dices que la de Jammes es mejor porque, además de más elegante, es “dificilior, y lo que deberíamos esperar del estilo barroco de Góngora, que ofrece lo menos esperado.” Yo digo que la lectura de Jammes y de la clase (además de que no será tan “dificilior” si corresponde con lo que debíamos esperar del estilo barroco de Góngora) es la mejor simplemente porque es la que nos está gritando el texto del poema. Y esto no debe confundirse con la dificultad gongorina: estamos hablando de un pasaje que no encierra mayor dificultad una vez que caemos en la cuenta del significado de pías (que está en el DRAE).
Cuando la fijación del texto definitivo de un pasaje no es lo que está en discusión (como es el caso del de las Soledades que discutimos) aplicar un principio de la ecdótica (como es el de lectio dificilior potior) a la interpretación de poesía puede llevarnos a conclusiones erradas. No es lo mismo la lección más difícil de una palabra entre varias otras de una tradición manuscrita o impresa que la interpretación sintáctica o literariamente más difícil de un pasaje ya textualmente establecido. Si en el primer caso suele funcionar –aunque muchas veces se olvida que de ningún modo es una ley matemática--, en el segundo su aplicación es mucho más problemática y los resultados mucho peores, como desgraciadamente vemos tú y yo todos los días.
Te copio los resultados de mis pesquisas:
En Covarrubias sólo aparece pía, cuya única acepción (no aparece en masculino) es: “Haca remendada; viene de las islas setentrionales, para servicio de los reyes y grandes señores. El nombre es de la tierra y lengua de donde vienen.”
· En el Diccionario de Autoridades 1737 (y 1780, 1783 y 1791) la única acepción de pía (en femenino) es: “El caballo o yegua cuya piel es manchada de varios colores, como a remiendos”. Da un ejemplo de Gracián (Criticón, parte I, crisis 7): “Venía hacia ellos una carroza…..las pías que la tiraban, más remendadas que pías, eran dos serpientes, y el cochero una vulpeja.”
· En el Vocabulario de las obras de don Luis de Góngora y Argote de Alemany y Selfa hay dos entradas para pío (y ninguna para pía). Para la primera, marcada como adjetivo, da la acepción ´Piadoso´. Para la segunda (que también marca como adjetivo, pero luego da solo un ejemplo de uso como sustantivo, señalando que se usa como sustantivo femenino): “Dícese del caballo o jaca cuyo pelo blanco en su fondo, presenta manchas de otro color”: “Una remendada pía/ de un comiscal cortesano,/ mordiendo el freno tres veces…/…les dice.” Quizá lo que más nos interesa ahora es que al final remite a la voz Volante (que marca como participio activo de volar, o sea como adjetivo, no como sustantivo). La primera acepción que da es: ‘Que vuela’, para la cual nos da solo concordancias que muestran su valor adjetivo: “surcar vemos [el aire]…algunas/volantes no galeras/ sino grullas veleras”, “aun el copo más leve/ de su volante nieve”, “…y al desdén satisfaga/ la más volante flecha”, “casta Venus…el hecho ha prevenido/ de las plumas que baten más suaves/ en su volante carro blancas aves”.
La segunda acepción: “Que va o anda de una parte a otra”: “Oh, cuántas cometer piraterías/ un corsario intentó y otro volante,/ uno y otro rapaz, digo, milano.”
La tercera acepción es el sustantivo masculino: “Género de adorno pendiente que usaban las mujeres para la cabeza, hecho de tela delicada: “Son los volantes de Venus/ sus bien seguidos pendones”
Finalmente registra como frase aparte nuestro pasaje del himno a Himeneo “Las volantes pías…”, que marca como perífrasis, y explica que se refiere al pavo real, por los colores, el plumaje y demás, y concluye: “Las llama pías por estar consagradas estas aves a Juno, o quizá también porque, como si fueran jacas de varios colores o pías, tiran de la carroza que conduce a la dicha diosa.” Como ves, pensaste lo mismo que él al leer pías como adjetivo y atribuir la “piedad” de las aves a su relación con Juno; aunque parece claro, según sus concordancias, que él no considera volantes como sustantivo sino como participio presente (adjetivo). Tanto Alemany y Selfa como tú siguen sin convencerme para nada en esto. Afortunadamente a él también parece no convencerle del todo esta interpretación, y tiene que darnos, aunque un poco a regañadientes, como tú, la otra, leyendo pías como sustantivo).
[Copio un par de concordancias, localizadas por la dra. Ana Castaño en CORDE, en las que se ve que los contemporáneos de Góngora leyeron el pasaje aquí discutido entendiendo "pías" como las aves que tiran del carro de Juno. El primer pasaje corresponde a Pedro de Espinosa, quien habla de las "pías de Juno"; el segundo, de Gabriel del Corral, quien habla del carro del amor, una concha, jalado por aves, "volantes pías".]
A pesar de ingratitudes,
cauto, te deslizas sierpe,
períodos construyendo
de palmas y de laureles.
Entre estos, te reconocen
autor de su pompa, reyes,
si estrellas del prado abriles,
flores del cielo diciembres.
Invisiblemente, Flora
con las delicias de Tempe
livianos sueños madruga
en los lilios que amanece.
Mas, cuando pasas brillante,
grutesco el margen florece,
y la aritmética pierden.
Que ni el bárbaro tarahe,
ni la, del cierzo juguete,
rosa, pueden enjugar
la Libia de tus torrentes.
Beuiola amor la voz no fenecida,
Que hizo otra vez purpureo maridage
En los labios que auiua el dulce
Y la argentada concha preuenida
Por el cuidado de la turba alada
La popa ocupa, que de vagos velos
Vengalas entoldaron
De plata en breues lineas atenuada,
Con listas de la insignia de los zelos
Al yugo de jacintos entregaron
Con arrullo lasciuo

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