miércoles, 29 de febrero de 2012

Programa y bibliografía

PROGRAMA DEL CURSO
SOR JUANA Y LOS POETAS
NOVOHISPANOS
Literatura mexicana 9
 Dra. Ana Castaño Navarro
 Instituto de Investigaciones Filológicas
Centro de Poética Tel/FAX: 5622-7492
e-mail: hijolesana@hotmail.com

Miércoles, 10:00 a.m.-12:00 p.m.

Evaluación:
Participación 20%
Trabajo y presentación: 40%
Controles parciales: 40%

Examen final opcional (con un muy buen desempeño a lo largo del curso, no es necesario presentar examen final).

            En este curso leeremos detenidamente una parte de la obra de sor Juana: el Primero Sueño y algunos otros poemas (con notas y comentarios de Alfonso Méndez Plancarte y de Antonio Alatorre, así como algunos trabajos críticos modernos). Por otra parte, leeremos de cerca la obra de una breve selección de poetas novohispanos: Luis Sandoval y Zapata, Antonio Delgado y Buenrostro. Ilustraremos las influencias y filiaciones entre poetas novohispanos, y entre éstos y algunos poetas españoles con un ejemplo (el género del retrato poético en los siglos de oro). Como ejemplo último y dechado del quehacer poético durante aquellos siglos, leeremos parte de la obra de Góngora: la Soledad primera.
           

A lo largo de todo el curso se aplicarán, sin aviso previo, varios controles de lectura muy breves. Las evaluaciones de todos ellos, junto con una adecuada participación en las discusiones en clase serán un factor muy importante para la evaluación final.  También se entregará un trabajo parcial de un máximo de cinco cuartillas de extensión, cuyo tema y procedimiento general se habrá planteado previamente en clase (dos semanas antes de la entrega de la versión final) en forma oral y breve.


1 de febrero- Introducción.  Primero sueño, de sor Juana.

8 de febrero- Primero sueño, de sor Juana
·         Alatorre, Antonio: Notas al “Primero Sueño de sor Juana”

15 de febrero- Primero sueño, de sor Juana hasta v. 495
·         Alatorre, Antonio: “Invitación a la lectura del Sueño de sor Juana”

22 de febrero-  Primero sueño, de sor Juana hasta v. 780.
·         Pascual Buxó, José,  “El arte de la memoria en el Primero Sueño”, 309-326

29 de febrero-  Primero sueño, de sor Juana finalizar.
·         Pascual Buxó, José,  “El arte de la memoria en el Primero Sueño”, 326-350.
·         Alatorre, Antonio: “Lectura del Primero Sueño

7 de marzo- El retrato poético de los Siglos de Oro. Los  retratos poéticos de sor Juana.     Antecedentes y emuladores. Influencia de Salazar y Torres..
·         El romance decasílabo "Lámina sirva el cielo al retrato..." (Núm. 61 de las Obras completas de sor Juana), cuyo antecedente directo es otro de
·          Salazar y Torres: "Oigan aun los sordos escollos..." (Poesía Novohispana. Antología de MLT, pp. 512-513).
·         La décima "Tersa frente, oro el cabello..." (SJ, núm. 132), cuyo antecedente es también Salazar con una décima que dice:
·         Salazar y Torres: "Son ojos, cejas, cabello..." (copia de la transcripción de la Cýthara de Apolo). Además podemos leer la bonita décima paródica del siglo XVIII que pone MP en sus notas a la décima de sor Juana: la de
·         Juan de Celaya, Décima “en la que pinta irónicamente una hermosura, con alusión a la que culta describió la Madre Juana”, notas a las décimas de sor Juana, Obras completas de sor Juana Inés de la Cruz, vol. 1, ed. de MP, p. 509.
·         "El pintar de Lisarda la belleza..." (SJ, núm. 214), y su antecedente más claro:
·          La “Fábula de Apolo y Dafne" de Jacinto Polo (que está en línea) y tiene un seguidor en el
·         Romance de Hero y Leandro” de Segura y Troncoso (en MLT, pp. 976-986).


14 de marzo- Terminar la clase anterior y el Primero sueño.


21 de marzo- PRESENTACIÓN DE PROYECTOS.
·         Luis de Sandoval y Zapata.
·         “Relación fúnebre”
·         Sonetos [1-16]

28 de marzo PRESENTACIÓN DE PROYECTOS
·         Luis de Sandoval y Zapata.
·         Sonetos [17-29] Soneto guadalupano
·         Romance a María Inmaculada.

4 de abril
·         Martha Lilia Tenorio “Tres gongorinos novohispanos”
·         Pedro Muñoz de Castro, “Sextillas”, MLT, Poesía novohispana. Antología, 2,pp.  845-858.

11 de abril-
·         Pedro Muñoz de Castro, “Romance” varios sonetos, seguidillas, epigrama, MLT, Poesía novohispana. Antología, 2, 858-870.
·         Miguel de Reina Zeballos, MLT, Poesía novohispana. Antología, 2,1079-1091
·         Antonio Delgado y Buenrostro, MLT, Poesía novohispana. Antología, 2, 771-784

18 de abrilENTREGA DE TRABAJOS
·         Francisco de Aldana, “Epístola a Arias Montano”

25 de abril-
·         Gabriel de Santillana, “Villancicos [a san Pedro]”, MLT, Poesía novohispana. Antología, II, 759-769.
·         Sor Juana: “Villancicos a San José” (1690), MLT, Poesía novohispana. Antología, I,  595-610.
·         “Villancicos a san José”

2 de mayo-
·         Luis de Góngora. Soledades. Dedicatoria.
·          Soledad primera, vv. 1-266.
·         “Introducción” de Robert Jammes a las Soledades (I. “La redacción de las Soledades” y II “Resumen”), pp. 7-34.

9 de mayo- DEVOLUCIÓN DE TRABAJOS CORREGIDOS
·         Soledad primera, vv. 267-601.
·         “Introducción” de Robert Jammes a las Soledades (III. “Primera aproximación” pp. 35-84

16 de mayo- Soledad primera, vv. 602-882
·         “Introducción” de Robert Jammes a las Soledades (IV “Recepción e impacto” pp. 84-125.


23 de mayo-ENTREGA FINAL DE TRABAJOS
·         Soledad Primera, vv. 883-1090
·         “Introducción” de Robert Jammes a las Soledades (“Función de la rertórica” y “La versificación”, pp. 126-157.)

EXAMEN FINAL: 30 DE MAYO



BIBLIOGRAFÍA

ALATORRE, Antonio,  Sor Juana a través de los siglos (1668-1910), México, El Colegio de México/ El Colegio Nacional/UNAM, 2007. 2 tomos.

­­_____ “Notas al Primero Sueño de sor Juana”, NRFH, 43:2 (1995), 309-407.

_____ “Invitación a la lectura del Sueño de sor Juana”, Cuadernos Americanos, 5:53 (1995), 11-33.

_____ “Lectura del Primero Sueño”, en Y diversa de mí misma entre vuestras plumas ando. Homenaje internacional a sor Juana Inés de la Cruz, México, COLMEX, 1993, 101-126.

­_____ y Martha Lilia Tenorio, Serafina y sor Juana (con tres apéndices), México, COLMEX, 1998.

_____ “Carta de sor Juana al padre Núñez”, Nueva Revista de Filología Hispánica, 35:2 (1987), 591-673.
_____  “María Luisa y sor Juana”, Periódico de Poesía, 2 (2001), 8-37.

_____ “Sor Juana y los hombres”, Debate Feminista, 5 (1994), 329-349.

_____ “Avatares barrocos del romance (de Góngora a sor Juana Inés de la Cruz)”, Nueva Revista de Filología Hispánica, 26 (1977), 341-459.

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ALONSO, Dámaso, Góngora y el «Polifemo», Madrid, Gredos, 1985.

ALDANA, Francisco de, Poesías, prólogo, edición y notas de Elias L. Rivers, Madrid, espasa Calpe, 1957.

BUXÓ (ver: PASCUAL BUXÓ, José,)
                       
CRUZ, sor Juana Inés de la, Obras completas. I. Lírica personal, edición, introducción y notas de Antonio Alatorre, México, FCE, 2009.­

_____ Obras completas. I. Lírica personal, edición, prólogo y notas de Alfonso Méndez Plancarte, México, FCE, 1951.

_____ Obras completas. II. Villancicos y letras sacras, edición, prólogo y notas de Alfonso Méndez Plancarte, México, FCE, 1952.

GÓNGORA, Luis de, Soledades, edición de Robert Jammes, Madrid, Castalia, 1994.

GRACIÁN, Baltasar, Agudeza y arte de ingenio, edición, introducción y notas de Evaristo Correa Calderón, Madrid, Castalia, 2001.

HERRERA, Arnulfo, Tiempo y muerte en la poesía de Luis de Sandoval Zapata, México, UNAM/Instituto de Investigaciones Estéticas, 1996.

JAMMES, Robert, “Introducción”, Luis de Góngora, Soledades, Madrid, Castalia, 1994, 7-157.

LEONARD, Irving A., La época barroca en el México colonial, México, FCE, 1974.

MÉNDEZ PLANCARTE, Alfonso, Poetas novohispanos. Primer siglo (1521-1621), estudio, selección y notas de… México, UNAM, 1964.

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_____ Poetas novohispanos. Segundo siglo (1621-1721). Parte segunda, estudio, selección y notas de… México, UNAM, 2008.

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PERELMUTER, Rosa, “La recepción de Primero Sueño (1920-1940)”, en Sor Juana Inés de la Cruz y las vicisitudes de la crítica, México, UNAM, 1998, 179-211.

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PUCCINI, Dario, Una mujer en soledad. Sor Juana Inés de la Cruz, una excepción en la cultura y la literatura barroca, México, FCE, 1997.

RIVAS, Víctor Gerardo, La sombra fugitiva: la poética del precipicio en el “Primero Sueño” de sor Juana y la comprensión del humanismo barroco, México, UNAM-UANL, 2001.

SABAT DE RIVERS, Georgina, El "Sueño" de sor Juana Inés de la Cruz. Tradiciones literarias y originalidad. En línea: http://www.cervantesvirtual.com/obra/el-sueno-de-sor-juana-ines-de-la-cruz-tradiciones-literarias-y-originalidad--0/

SALDARRIAGA, Patricia, Los espacios del "Primero Sueño" de sor Juana inés de la Cruz. Arquitectura y cuerpo femenino, Madrid, Iberoamericana, 2006.


SANDOVAL Y ZAPATA, Luis de, Obras, estudio y edición de José Pascual Buxó, México, Fondo de Cultura Económica, 1986.

SORIANO VALLÉS, Alejandro, El “Primero sueño” de sor Juana Inés de la Cruz. Bases tomistas, México, UNAM-Instituto de Investigaciones Estéticas, 2000.

TENORIO, Martha Lilia, de la Poesía novohispana. Antología, 2 vols., México,  COLMEX/Fundación para las Letras Mexicanas, México, 2010.

_____, “Sor Juana y León Marchante”, NRFH, 50:2 (2002), 543-561.

_____ “Agustín de Salazar y Torres: Discípulo de Góngora, maestro de sor Juana”, NRFH 63:1 (2010), 159-189.

_____ “Tres gongorinos novohispanos”, Acta Poetica, 32-1 (2011),  117-148.

_____ “Sor Juana y León Marchante”, Nueva Revista de Filología Hispánica, 50:2 (2002), 543-561.

_____ “‘Copia divina’. La tradición del retrato femenino en la lírica de sor Juana”, Literatura Mexicana, 5:1 (1994), 5-29.

_____ Los villancicos de sor Juana, México, COLMEX, 1999.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Sor Juana y los astros

La celda de sor Juana en el convento de San Jerónimo distaba mucho de ser una celda común: no había cilicios, ni sangre en las paredes, ni lechos llenos de pulgas, ni otros muchos instrumentos de penitencia-tortura a los cuales las monjas y los frailes de la Nueva España eran tan aficionados. Por el contrario, el refugio de sor Juana, en el cual vivió durante casi 30 años, estaba muy cerca, como dice Octavio Paz, "de la cueva del mago". Había allí una inmensa biblioteca (algunos dicen que compuesta de casi 4000 volúmenes) y una colección de instrumentos musicales y objetos científicos. Parte importante de esa colección la ocupaban los objetos relacionados con el estudio de los astros. Uno de los saberes, lo podemos deducir de su poesía, que más desvelaban a sor Juana era el de la astronomía. La monja siempre se sintió intrigada por desentrañar el libro abierto del firmamento y descifrar los signos que allá arriba escribían insistentes las estrellas.

No pocas veces tuvo que defenderse la poeta virreinal de las acusaciones que se le hacían por dedicarse con tanto interés, tan raro en una mujer de su tiempo, a ese y otros saberes. Por eso la pobre siempre se vio obligada a buscar en otras mujeres venerables una justificación para sus propias inquietudes. Por ejemplo, gracias a lo que nos dejó dicho en su Respuesta a sor Filotea, sabemos que en "Hispasia que enseñó astrología y leyó mucho tiempo en Alejandría", hallaba nuestra poeta un ejemplo a seguir. Y no sólo las gentiles como Hipasia habían sido para sor Juana grandes astrólogas: también lo era la misma Madre de Dios. ¿Cómo no iba a serlo? ¿Acaso no es ella la Reina de las jerarquías celestiales? ¡Quién con más autoridad para hablar de los astros! En los Ejercicios de la Encarnación (escrito devocional muy raro, hoy apenas leído), sor Juana nos cuenta cómo Dios tuvo a bien "mostrarle toda la creación del Universo" a María, antes de que ésta acogiera al Verbo en sus entrañas. (Sí, como el alma de sor Juana en el Sueño, también la Virgen "libre tendió [la vista] por todo lo crïado"). En algún momento de este viaje, María subió a conocer "en espíritu a aquellos alcázares eternos" del Cielo. Y tiempo después, cuando fue asunta, no sólo conoció la Virgen en espíritu aquellas altitudes, sino que las visitó personalmente. Sor Juana nos habla de tal suceso en unos villancicos, en los que nos presenta a la Virgen como una astrónoma eminente:

La astrónoma grande...
La que mejor sabe
contar las Estrellas...
¡Vengan a verla todos, vengan, vengan:
que sin compases hoy, globos, ni reglas,
mensura las alturas con sus huellas!

Bonitas y muy interesantes son las coincidencias entre estas hazañas de la Virgen y las emprendidas por el alma de la monja en su Sueño. Allí, igual que María, el alma de sor Juana emprende un

...vuelo intelectual con que ya mide
la cuantidad inmensa de la esfera,
ya el curso considera
regular; con que giran desiguales
los cuerpos celestiales
   
Para sor Juana el estudio de los astros no se quedaba en cálculos y mensuras. Como todos en su tiempo, la jerónima creía que los cuerpos celestiales tenían un fuerte influjo sobre los seres humanos y sus características particulares. Hoy conocemos estas creencias como horóscopos y no los tomamos tan en serio. Antes era otra cosa. Para sor Juana, depende de los astros el que unos seamos tontos, otros inteligentes, otros feos, otros guapos... Lo único en lo que ellos no tienen poder, por designio divino, es en hacernos elegir entre lo bueno y lo malo. En la quinta Loa a los años del rey lo deja muy claro; allí, el Sol le dice a los planetas:

¡Sacro auditorio de Luces...
de cuyo supremo arbitrio,
y gobierno soberano,
dependen las contingencias 
de los sucesos humanos!
Pues dejando la excepción
que, por privilegio raro,
le dió Dios al Albedrío,
para que obrase espontáneo
(cuyo siempre libre obrar
para elegir, bueno o malo,
no lo fuerzan los influjos,
aunque pueden inclinarlo),
lo demás todo os compete,
que inflüencias combinando,
a unos exaltáis felices,
a otros hacéis desdichados.

Con todo, estos terrenos eran de andarse con cuidado. Una cosa era asegurar que los astros nos determinaban y otra muy distinta que con ellos podía vaticinarse nuestro futuro. Podía decirse, por ejemplo, que éste o aquél eran propensos al asesinato, pero nunca vaticinar que iban, efectivamente, a matar a alguien. Eso era jugar a ser Dios y se castigaba severamente. En el siglo XVII las prácticas adivinatorias eran cosa de Inquisición y se englobaban bajo el término de "astrología judiciaria". Al menos dos veces en su Sueño sor Juana reprende estas mañas. Primero a propósito del búho (que siempre tiene que ver con brujerías), el cual es un "supersticioso indicio al agorero". Después a propósito del alma y su viaje por el espacio, que, si se convirtiera en "estudio vanamente judicioso" ("torcedor del sosiego, riguroso") ameritaría una "merecida pena".

Honestamente las dos condenas son bastante flojas y suenan poco entusiastas. Parecen un curarse en salud: "antes de que digan cualquier cosa, voy a dejar en claro que no soy adivina", parece pensar sor Juana. Pero por sus propios versos podemos ver que la poeta estuvo también muy interesada (más bien angustiada) por el asunto de la predicción del futuro. En las loas, escritas para celebrar el cumpleaños de un poderoso, aparecían entes abstractos que ofrendaban regalos espirituales a los soberanos. En una Loa a los años de la Reina, el Futuro le obsequia a la festejada lo siguiente:

Lo Futuro llegue a ver
con modo tan singular,
que aunque tenga qué esperar,
nunca tenga qué temer.   

Valga lo anterior como mero divertimento. No creo que pueda verse por ningún lado que sor Juana haya practicado la astrología judiciaria. ¿Se vio tentada por ese saber, como se vio tentada por muchos otros? Seguramente, pero por su propio bien, debió haber acallado esa curiosidad inmediatamente (parece que hizo eso en el Sueño). La Inquisición procesaba a algunos desdichados por tan sólo haber hojeado libros que supuestamente versaban sobre la materia; imaginen lo que haría con los verdaderos hechiceros.

Hay muchos versos más de sor Juana que hablan de los astros; por supuesto, aquí no podemos transcribirlos todos. Baste esta pequeña muestra para darnos cuenta de la gran pasión que la poeta sentía por el conocimiento del firmamento y de cómo logró componer, con sus saberes astronómicos, algunos de sus versos más hermosos. Una de sus obras maestras, el célebre romance decasílabo, es un retrato de su amiga Lisi, la virreina. Tan hermosa era esta mujer que no había lienzo ni lámina en la tierra dignos de albergar su retrato. Sólo podía ser pintada allá arriba por los pinceles del sol, su belleza sólo podía ser dicha en la lengua de las estrellas:

Lámina sirva el cielo al retrato,
Lísida de tu angélica forma,
cálamo forme el sol de sus luces,
sílabas las estrellas compongan. 


La tarea: terminar el artículo de José Pascual Buxó y el Sueño. Suerte y disfruten sus lecturas.


Hipatia entre los miembros de La escuela de Atenas, pintada por Rafael (1510-1512)

jueves, 16 de febrero de 2012

El conticinio casi ya pasando iba...

Antes de empezar a hablarnos del dormir humano, sor Juana escribe en su Sueño este par de enigmáticos versos:

El conticinio casi ya pasando
iba, y la sombra dimidiaba... (vv. 151-152)

Como hace notar Alatorre, conticinio es "palabra rara". Tan rara que no figura en el Diccionario de Autoridades. Varios comentaristas modernos del poema se han conformado con definir el término con base en diccionarios recientes de la Real Academia, los cuales apuntan que conticinio es la "hora de la noche en que todo está  en silencio". Ese mismo significado da el DRAE de 1925 (consultado por M. Plancarte) y el de 1947 (consultado por Vossler). No se piense, sin embargo, que la palabra entra en el diccionario en esas fechas tan recientes; conticinio está en el DRAE, definido de la misma manera, desde 1780, el cual no debieron tener los estudiosos del pasado tan a la mano (bienaventurados nosotros que tenemos internet).

Ahora bien, ¿cuál es esa dichosa hora de la noche "en que todo está en silencio"? Una parte de la respuesta podemos encontrarla en uno de los comentaristas más antiguos del Sueño: Pedro Álvarez de Lugo. En su Ilustración..., nos dice que "Dan a la medianoche los latinos este nombre conticinio porque más comúnmente en esa hora están todos callados". 

Alatorre dice en su nota que sor Juana tomó la palabra directamente del latín y que para Plauto el conticinio "es la primera parte de la noche, hora en que todos están dormidos". Esto es cierto. En 1551, Martín Cortés Albacar (que, ojo, no se trata del hijo de Hernán) dice en su obra Breve compendio de la esfera y de la arte de navegar (que consulté en CORDE): 

"los antiguos dividen la noche en quatro quarteles, dando tres horas a cada quartel, y en estas quatro partes 
hazían velar la gente de guerra. En el primer quartel, que llaman conticinium que dezimos el primer sueño, velavan todos. En el II, que llamavan interpestum que es la buelta de medianoche, velavan los mancebos. En el III, que dezían gallicinium, que es quando los gallos cantan, velavan los cavalleros de mediana edad. En el quarto y último quartel, matutinum o ante lucem, quando ya quiere ser de día, velavan los cavalleros ancianos; y de aquí se entiende la primera y segunda e tercera vigilia de la noche." 

Con esta cita el misterio queda resuelto. Para sor Juana (y para Álvarez de Lugo), quienes muy seguramente leyeron la obra de Martín Cortés (era bastante popular), el conticinio son esas horas que anteceden a la medianoche: por eso dice que la "sombra dimidiaba". El Diccionario de Autoridades define demediar como: "cumplir la mitad del tiempo o de la edad que se había de vivir". Aquí surge una pregunta, algo ociosa, ¿por qué si el conticinio casi transcurría la sombra ya dimidiaba? Es decir, sor Juana dice que ya casi era la media noche, pero también dice que la sombra ya llegaba a su  mitad, ¿cómo es esto posible? Debería decir: "ya casi era el conticinio y ya casi la sombra dimidiaba". Álvarez de Lugo responde

"Parecérale a alguno que, habiendo esta señora dicho que 'el conticinio iba casi pasando', fue superfluo decir que "dimidiaba la sombra" (en donde ha de suplirse también 'casi dimidiaba'), pues diciendo lo uno, era por demás lo otro. Pero será el pensarlo no pensar que este ingenio relevante nada hace que no sea muy pensado y muy de intento. Fue la razón que tuvo para esta redundancia, tan acertada, como querer obviar aquella duda que hay entre los escritores sobre cuál de las horas de la noche se llame conticinio, pues no faltó quien dijese no ser la media noche, sí el espacio de tiempo que se halla en medio del gallicinio (que es después que los gallos han cantado) y el dilúculo, llamado a este intermedio de tiempo conticinio, porque en él cantan los gallos..." 

Álvarez de Lugo piensa, como se ve, que sor Juana obvió ese "casi dimidiaba" para obviar también que el conticinio es esa parte que antecede a la medianoche y no la otra, como otros pensaban. Yo no creo que sor Juana tuviera pensado hacer eso. Lo cierto es que sí, hay dos divisiones de la noche, ambas conocidas en tiempos de sor Juana: la que acabamos de citar y otra en la que el conticinio no es la primera parte de la noche sino una de las últimas. Juan de Pineda, quien escribió una obra en 1589 llamada Diálogos familiares de la agricultura cristiana dice:

"El día civil o político, que dice Macrobio haberse medido y contado entre los romanos dende una media noche hasta otra media, fué repartido en muchos tarazones con diversos nombres.
Y la primera piarte se llama declinación de la medianoche; y luego sucede el tiempo del canto del gallo; y tras éste el del conticinio o de silencio, porque los gallos y la gente se sosiega; y luego viene el dilúculo, que es la primera muestra de la luz del día (como lo significa el nombre); y luego la mañana, de cuyo nombre después hablaremos, que es cuando quiere salir el sol.
Dende la salida del sol corre el día sin nombre particular hasta mediodía, y tras el mediodía sucede la declinación del día, y después la puesta del sol, tras la cual el sero o la tarde remata la luz del día, y luego llega el crepúsculo, que es al punto antes de acabarse la luz; y, en anocheciendo, se llama la primera lumbre, por se comenzar a encender con velas, y síguesele el del concubio, que es del acostarse la gente para dormir; y después la intempesta, que es el tipo sin razón paria trabajar, hacia las diez y once de la noche; y luego torna otra media noche para comenzar otro día." (CORDE).

En fin, no nos detengamos más en discusiones bizantinas. Baste con saber que para sor Juana el conticinio es un periodo de tiempo que antecede a la medianoche y que no dijo que la sombra casi dimidiaba, como exige el sentido, porque sus lectores, mucho más enterados que nosotros, iban a entender el verso de todos modos. 

Lo que sí es importante señalar, y con esto termino, es que conticinio es palabra muy rara en castellano. De hecho, si buscamos en el CORDE, sólo aparece 7 veces. Dos en el siglo XV, las cuales pertenecen a un diccionario latín-romance; una más, en Juan de Pineda, a quien citamos más arriba; y cuatro más, en escritores del siglo XX. Es decir, sor Juana es, en el CORDE, la única que usa la palabra en el siglo XVII y la única, antes del siglo XX que la introduce en un texto poético. Eso es en verdad una maravilla. Así como Góngora introdujo al castellano muchas de la voces que hoy usamos con completa naturalidad (adolescente, aplauso, meta, ilustre, crepúsculo), es posible que sor Juana haya también introducido esta palabra de domingo a nuestra lengua, que el Diccionario, como vimos, consigna desde 1780. No es tan frecuente como las utilizadas por Góngora, pero bueno, en Venezuela hay una canción popular que se llama así: "Conticinio". ¿Qué tal?


Recuerden: hay que leer hasta el verso 780 del Sueño y el artículo de José Pascual Buxó, "El arte de la memoria en el Primero sueño...", que está en el fólder 129 del anexo de nuestra biblioteca.


Disfruten su lectura.





miércoles, 8 de febrero de 2012

Algunos ecos del Sueño

El Sueño es un poema verdaderamente extraordinario en la historia de nuestra lengua. Muy pocas cosas se han escrito en castellano que lo igualen; ya ha dicho Méndez Plancarte que el poema "tiene aliento y grandeza apenas parangonables -en el orbe nuestro idioma- con la magnífica aunque panteísta Muerte sin fin de José Gorostiza" ("Introducción" en El sueño, México: UNAM, 2004, p. VII). Los escritores que lo han leído a lo largo de los años, ya lo decíamos hoy, no han sido ciegos -mejor dicho, sordos- a las muchas novedades con las cuales sor Juana tejió su obra maestra, sobre todo esa primera parte tan contundente que tiene que ver con la descripción de la noche.   


Los ecos del Sueño en la literatura son muchos. Uno de los primeros, y de los más interesantes, está en la obra del portugués Manuel Bernardes, Luz e calor, publicada en Lisboa en 1696 (apenas cuatro años después de publicada la silva). En este tratado de carácter científico se describe la noche de manera muy similar a como lo hace nuestra monja de México. En Bernardes está presente la idea de que los animales buscan un refugio para dormir; la imagen de una pirámide que asciende hacia los cielos; y el carácter bélico implícito en la "tenebrosa guerra" que la sombra buscapleitos quiere entablar con las estrellas. El fragmento nos habla del poder de la poesía para penetrar en otros discursos que no son precisamente los suyos y también de la popularidad inmensa de la que gozaba sor Juana en este y el otro lado del Atlántico: "los animales se recogen en sus abrigos; mientras el cuerpo de la tierra extiende una vasta pirámide de sombras hasta el firmamento, donde aparecen los ejércitos de estrellas [el intento de traducción es mío]" (Antonio Alatorre, Sor Juana a través de los siglos, tomo 1, México: COLMEX / El Colegio Nacional / UNAM, 2007, p. 230).  



Son, sin embargo, los poetas los que más se benefician de los hallazgos del Sueño. El poema de sor Juana tuvo algunos seguidores antes de ser publicado. El primero de estos sería un autor anónimo, quien en 1691 escribió un juego de villancicos dedicados a la Natividad de María. El segundo de estos villancicos dice: 

En campal batalla vencen 
al mundo las sombras negras, 
que tenebrosas heridas 
manchan la Naturaleza […] 
 Mas para dicha del hombre, 
huye vencida, funesta 
la Noche toda, pues nace 
la Luz contra sombras densas 
(MP, Poetas novohispanos. Segundo siglo (1621-1721). Parte segunda, México: UNAM, 2008, p. 183). 

El pasaje anterior recuerda las batallas entre la noche y el día que enmarcan el Sueño. Nótese sobre todo que el autor, como sor Juana, llama “funesta” a la Noche. Los villancicos en que se inserta el poema arriba citado se cantaron en México el 8 de septiembre de 1691; no obstante, sor Juana firma la Respuesta… (donde, como sabemos, alude al Sueño) en marzo de ese mismo año. Yo no estaría tan seguro de llamar a este villancico “espléndido precedente” del poema de la jerónima, como hace Méndez Plancarte. ¿Son un modelo o una emulación de la obra de la monja? Es difícil decidirse, aunque me inclino a pensar lo segundo.

El que sí se inspiró en el Sueño fue un autor de principios del siglo XVIII llamado fray Andrés de San Miguel. Este fraile publicó en 1701 la obra El sol eclypsado antes de llegar al zenid, la cual es una descripción de la pira fúnebre erigida en México a la muerte de Carlos iiEs muy sintomático que en este volumen aparezca tres veces el sintagma: “funesta sombra”, dos veces en un soneto de Bernardo Antonio de Robles incluido en los preliminares y una más ya en el cuerpo de la obra. Es evidente que los primeros versos del Sueño: “Piramidal, funesta, de la tierra / nacida sombra…” andaban, como quien dice, en el aire.

La influencia de sor Juana sobre los poetas novohispanos atraviesa gran parte del siglo XVIII. De hecho, llega hasta sus postrimerías. Caso muy interesante es el de una colegiala del colegio de niñas de San Ignacio de Loyola, quien en 1791 participó en el certamen Obras de elocuencia y poesía, en honor a Carlos IV. En su composición, como hace notar Martha Lilia Tenorio, queda muy claro que esta joven leía con cuidado el Sueño, en donde se describe cómo el dormir, al igual que la muerte, invade a todas las personas sin distinción: "desde la de a quien tres forman corona / soberana tïara, / hasta la que pajiza vive choza". Se trata, tal vez, de la última resonancia poética que la obra maestra de la monja tendría en muchos, muchos años: 

cuando el pesado sueño
con tardo pie igual pisa
dorados capiteles
y cabañas pajizas

(Martha Lilia Tenorio, Poesía novohispana. Antología, México: COLMEX / FLM, 2010, p. 1251).

El siglo XIX fue muy duro con sus críticas hacia la poesía de "mal gusto" del Barroco. Por supuesto, el Sueño fue una de las obras más vilipendiadas. Habría que esperar hasta la generación de Contemporáneos para que el gran poema de sor Juana volviera a ejercer influencia sobre otros escritores. Tal es el caso de Xavier Villaurrutia, a quien debemos las primeras ediciones modernas de los sonetos y las endechas de la monja, además de una conferencia. En un poema titulado "Cuando la tarde...", incluido en Nostalgia de la muerte, Villaurrutia, como la monja mexicana siglos atrás, nos habla de una noche de vapores (provenientes del cigarrillo y las chimeneas) que, en vez de caer, asciende: 

La noche surge con el humo denso
del cigarrillo y de la chimenea.
La noche surge envuelta en su manto de polvo.
El polvo asciende, lento. 

Octavio Paz, otro de los enamorados de sor Juana, cada vez que habla de la caída de la noche, piensa en el inicio del Sueño. En "Nocturno", incluido en Libertad bajo palabra, habla del "obelisco del silencio". En "Estrella interior", del mismo libro, se habla de unos "peces dormidos". En el "Nocturno de San Ildefonso", la noche es un "cono de sombra". 

Los ejemplos, por supuesto, pueden multiplicarse. Sirvan, por ahora, los aquí presentados para ilustrar el gran poder que ejerce el Sueño sobre la tradición poética de nuestra lengua, sobre todo en la mexicana. Se trata de un poema que ha nutrido y seguirá nutriendo nuestros versos por muchos años.


No olviden leer con cuidado el Sueño hasta el verso 494 y el artículo del maestro Alatorre "Invitación a la lectura del Sueño de sor Juana". Las copias de este y los demás artículos que leeremos después están ya en el fólder 129 del anexo de nuestra biblioteca. Si no quieren sacar las copias pueden leerlo en la muy accesible edición conjunta de las Soledades y el Sueño, realizada por Antonio Carreira y su tocayo, Antonio Alatorre.


Suerte y disfruten su lectura. 



miércoles, 1 de febrero de 2012

Algo sobre el Sueño de sor Juana y tips de lectura

Primero que nada, bienvenidos sean todos a este curso titulado "Sor Juana y los poetas de su tiempo". Esperamos seguir teniendo una asistencia tan nutrida y una participación tan entusiasta.

Nuestra primera lectura, ya lo saben, será el Sueño de sor Juana. Está por demás decir que no se trata de un poema que pueda leerse de corrido y en una sentada. Requiere tiempo y algo de esfuerzo.

¿Qué podemos decir del Sueño a manera de introducción? En primer lugar, que se trata de la obra más ambiciosa y predilecta de la monja. En la Respuesta a sor Filotea declara: "no me acuerdo haber escrito por mi gusto sino es un papelillo que llaman El Sueño". El poema sintetiza de manera magistral las dos más grandes pasiones de sor Juana: el conocimiento y la escritura. Ocupa, pues, un lugar sumamente especial dentro de la lírica de nuestra poeta.

Segundo, no sabemos a ciencia cierta la fecha de composición del poema: hay quienes aseguran que es una obra que requiere alientos juveniles y hay quienes defienden que no puede tratarse sino de una obra de plena madurez. Ustedes juzguen. Lo que sí sabemos, es que fue publicado por primera vez en 1692, aunque, nos consta, circuló entre la gente cultivada de este y aquel lado del Atlántico mucho antes de esa fecha.

Tercero, el poema, como bien dice el epígrafe que lo antecede, se inserta en la moda gongorina que prevaleció entre los poetas de la Nueva España casi todo el siglo XVII y más de la mitad del XVIII. El léxico, la sintaxis, el gusto por la alusión mitológica recóndita y algunas cosas más presentes en el Sueño son típicamente gongorinas. Como las Soledades del poeta cordobés, la obra de la mexicana está compuesta en silva, una forma no estrófica muy flexible (es la abuela del verso libre) que se caracteriza por admitir un número ilimitado de versos de siete u once sílabas, dispuestos y aconsonantados con entera libertad. O sea, el único requisito de la silva es que haya un montón de versos de siete y once sílabas (no importa el orden) y que cada uno rime con algún otro, sin importar que tan separados estén (el verso 20 puede rimar con el 40). (Al mejor cazador se le va la liebre: en el Sueño hay algunos versos sueltos, es decir, sin rima).

Cuarto, a pesar de lo anterior, hay que decir que el Sueño es un producto absolutamente original. El estilo de Góngora, sobre todo el de sus poemas mayores, significó una revolución de descomunales proporciones. No había poeta que no quisiera imitarlo. Algunos eran buenos, otros más bien mediocres. Afortunadamente para nosotros, sor Juana es la más digna de todos los poetas gongorizantes, pues no sólo imitó a Góngora sino que lo adaptó a sus propias empresas poéticas y logró hacerse de una voz auténtica e inconfundible. En la poesía de esta época abunda la poesía sin rostro de los malos discípulos de Góngora. La poesía de sor Juana sólo pudo haberla compuesto sor Juana.

Quinto y último, el Sueño fue el poema más aclamado en vida de sor Juana: alabanzas e imitadores le sobraron. Hubo incluso quien afirmó que la mexicana había aventajado por mucho al poeta de las Soledades: éste hablaba sobre los árboles, el campo, una boda campirana, en fin, cosas fácilmente poetizables; en cambio, aquélla poetizaba con la ardua materia de las imágenes del intelecto, del funcionamiento del cuerpo, del ansia de conocer.

Tips de lectura. Por favor, no lean descuidadamente. Tómense su tiempo y traten de comprender lo más posible. Esa es la clave para que salgan airosos de los controles de lectura. Su primera y más poderosa herramienta son las notas de los editores. Hay que revisarlas con cuidado y no saltárselas.

Ya si las notas no son suficientes, hay otras opciones. Primero, si hay una palabra que no entiendan deben ir a buscarla al Diccionario de Autoridades, el primero publicado por la RAE entre 1726-1739. Las definiciones de este diccionario están sustentadas, como su nombre lo indica, en las autoridades del castellano, es decir, en los escritores clásicos de nuestra lengua: Cervantes, Garcilaso, Quevedo... Pueden consultar este diccionario en línea, desde la comodidad de su hogar: http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000020.nsf/voTodosporId/2CDF85BBF055C349C1257168003A3E51?OpenDocument (deben dar click en la parte de abajo: "Acceso a la aplicación de consulta del NTLLE"). Otro posible diccionario a consultar es el Tesoro de la lengua castellana de Sebastián de Covarrubias, también en línea: http://fondosdigitales.us.es/fondos/libros/765/16/tesoro-de-la-lengua-castellana-o-espanola/. Estos dos diccionarios son indispensables para leer la literatura de los Siglos de Oro. Nada de Larousse ilustrado o similares...

Segundo, si quieren ahondar en los mitos a los que alude a sor Juana vayan sin miedo a las Metamorfosis de Ovidio. Se ahorrarán mucho tiempo si su edición tiene un índice de nombres.

Si tienen alguna duda pueden escribirme al siguiente correo: jorge_gtz_reyna@hotmail.com. Ya después la doctora Ana Castaño les hará llegar el suyo. Recuerden que para la próxima clase hay que leer hasta el verso 209 del Sueño.

Disfruten su lectura.