Queridos:
Aquí les dejo algunas cosillas para complementar la clase pasada. El soneto de Góngora que nos faltaba; un vínculo con la Canción a las ruinas de Itálica, de Rodrigo Caro, que incluye unos ejemplos relativos al tema; el poema de Gerardo Deniz; un par de bibliografía bastante nueva a partir de las ruinas; y, finalmente la liga al florilegio de poesía erótica. Estén pendientes de este, su, blog para el prometido programa. Nos vemos el miércoles.
del alto monte la lozana cumbre,
sigue con agradable mansedumbre
el rojo paso de la blanca Aurora;
suelta las riendas a Favonio y Flora,
y usando, al esparcir tu nueva lumbre,
tu generoso oficio y real costumbre,
el mar argenta, las campañas dora,
para que desta vega el campo raso
borde, saliendo Flérida, de flores;
mas si no hubiere de salir acaso,
ni el monte rayes, ornes ni colores,
ni sigas de la Aurora el rojo paso,
ni el mar argentes, ni los campos dores.
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Canción a las ruinas de Itálica
Estos, Fabio, ¡hay dolor!, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo itálica famosa. […]
http://www.uma.es/media/tinyimages/file/CR.pdf
CUODLÍBETO EN EL FORO
Estas ruinas que ves, Rúnika núbil,
son de la antigua Roma. Y por más que el árbol Yggdrasill del mundo
haya crecido en torno mil quinientos anillos,
los antiguos romanos siguen siendo actuales por lo malapersonas.
Vas a verlo.
Dejaron el lago Trasimeno sin vida natural
(esto último ha de ser alguna expresión técnica, y si no, lo lamento);
cuando una conserva de lenguas de fenicóptero les salía averiada,
la exportaban –infamia– a la Panonia
(¿reconoces el estilo, núbil Rúnika?). Pero quizá lo peor
era su abuso de las sales frutales del vientre y bajovientre,
duraznuro de melón, granadato de higo,
con útero estofado de puerca y –el colmo– alguna uvita.
Sus concubinas, mientras tanto,
siempre olvidaban desenchufar la plancha:
es lo que se denomina (técnicamente) decadencia.
No hay colonizados que aguanten tal régimen más de cinco
o seis siglos.
Así, al igual que nosotros que combatimos tanto, núbil Rúnika,
la Germania –¿me atiendes?–, la Dacia, la Capadocia,
la Arabia Petrea, etc. fueron sacudiéndose el yugo
de aquellos romanos despóticos, sométicos,
y erigiéndose en democracias populares, como América ahora.
Siempre ocurre esto, siempre; y todo lo demás
(lo que se dice todo)
es historia.
Hoy parece ser de esos jueves, Rúnika,
en que amaneces más celta que germana,
con un algo de Freyja y cuatro de Pangur bán. Me disgusta.
(Gerardo Deniz, Erdera, México, FCE, 2005)
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Dacos, Nicole, Roma quanta fuit, Barcelona, Acantilado, 2014.
Jounnais, Jean-Yves, El uso de las ruinas, Barcelona, Acantilado, 2017.
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https://drive.google.com/file/d/0B9qh7aM-KQj0MTU1OTJGQjI2RjE4QTZBOTowLjE/view?usp=sharing

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